miércoles, 26 de septiembre de 2012

MUSEO HISTÓRICO PROVINCIAL BRIGADIER GENERAL ESTANISLAO LÓPEZ


LA CASA
La casa que alberga al Museo Histórico Provincial de Santa Fe  es un valioso testimonio de arquitectura civil del periodo colonial. Si bien sufrió durante el siglo XX  algunas transformaciones que dificultan el conocimiento pleno de su conformación original, los ocho cuartos que se conservan permiten observar y documentar detalles constructivos de la época.

Los Materiales
Para la construcción se emplearon los mejores materiales de la región: muros de tierra apisonada, pisos de ladrillones asentados en mezcla y puertas y ventanas de madera paraguaya con batientes de dos pulgadas y tableros sobrepuestos, techos de tejas y amplias galerías.
“eran construcciones de barro y madera; el detalle ornamental consistía en el tallado de ésta última, en la variedad de las columnas y de los volutas de zapatas y canecillos” (Busaniche Hernán, arquitectura de la colonia en el Litoral, Castellvi, 1914).
“Para la estructura del techo se utilizó madera escuadrada en las habitaciones principales y palma en el resto. La sala principal contaba con tirantes y cuatro gurda esquinas que hoy puede verse… en las habitaciones reservadas para la familia, el tejado se apoyaba sobre ladrillos mientras que en las otras lo hacían sobre cañizo: las primeras tenían pisos de baldosas y las otras de ladrillo… se conservan muchas de las aberturas: las rejas que había sobre la calle en el segundo patio eran de balaustres de madera…” (Calvo Luis M. un ejemplo de arquitectura privada durante el periodo hispánico. Separata de la revista Nº54 de la Junta Provincial de Estudios Históricos.)
La casa y sus momentos
Entre los primeros dueños del terreno figura Francisco de Oliver Altamirano, quien hacia 1662 manda a construir una tira de habitaciones. En 1686 la adquiere Don Juan de los Ríos Gutiérrez, quien introduce mejoras, adoptando la forma de U, con habitaciones que bordean a un patio central por tres de sus lados, combinándose con otros cuartos sobre la calle con orientación hacia el norte. 
En 1742 la casa es adquirida en una subasta por Bartolomé Diez de Andino, comerciante y hacendado de fortuna, quien la habita junto a toda su familia y le realiza importantes modificaciones. En la descripción que figura en su testamento fechado en 1763 consta “ocho cuartos de alquiler sobre la calle y ochos adentro que sirven de salas y aposentos, recámara y oficinas, todo en sitio cercado”, ya que no eran habituales en la época los patios expuestos al exterior.
A partir de 1767, pasa a ser propiedad del único hijo de Bartolomé, don Manuel Ignacio Diez de Andino, recordado por sus crónicas, muchas de ellas escritas desde esas mismas galerías entre 1815 y 1822.
En 1833 la casa comienza a fragmentarse en función de sucesivas disposiciones testamentarias 
Hacia 1870 se construye en  la esquina un edificio de dos plantas, que mantiene prácticamente oculta la construcción original, se fracciona la sala principal y se ocupa el segundo patio.
En 1940 todo el sector es expropiado, dentro del plan de obras del Parque General Belgrano. Se inicia la demolición de la tira de habitaciones que estaban sobre calle San Martin, pero gracias al decreto 892 el Gobernador Manuel de Iriondo, que dispone destinar la casa a sede del Museo Histórico, se conserva gran parte de la edificación.

Puesta en valor:

EN 1977, por iniciativa del Dr. Leo Hillar Puxeddu, se gestiona el asesoramiento del Arq. Jorge Gazzaneo, delegado de ICOMOS para la restauración: entre 1979-81 se concreta una cuidadosa restauración con intervención de la Dirección de Obras Publicas  de la Provincia y del Instituto de Historia de la Arquitectura de la Universidad Católica de Santa Fe; se reemplaza parte de la cubierta, tirantería y algunas aberturas, rescatándose el 70% de los materiales originales.
En 1989 – con discutible criterio arquitectónico, pero dando solución a una necesidad funcional impostergable- se inaugura el edificio anexo al museo, donde funcionan Reserva Técnica, Administración, Sala de Actos, Biblioteca y Fototeca.


HISTORIA DEL MUSEO
 Santa Fe; fue escenario de mucho de los hechos trascendentes que forjaron la nación, ha sido, sin embargo algo ingrata con su patrimonio arquitectónico.
Prueba de ello es la pérdida del cabildo, de la capilla de Guadalupe, de la vieja Aduana, de la antigua estación francesa de trenes – en el solar donde actualmente esta la Terminal de Ómnibus- de otros edificios institucionales y casas particulares. En lo que refiere a construcciones  coloniales, son muy pocas las que se han preservado, a diferencia de otras provincias como Córdoba y Salta. A pesar de lo señalado, hubo a lo largo de la historia, aunque en forma descontinúa, una preocupación por la preservación de la memoria “institucional”. En 1824, el Dr. Pascual Echagüe – Gobernador Delegado de Estanislao López- para salvar los papeles públicos, autorizó la reorganización del antiguo Archivo (iniciado en el periodo hispánico) y él mismo, en 1850, mandó a inventariar lo que quedaba de él luego de las invasiones de la década anterior.
Al derrumbarse el Cabildo a principios del siglo XX, todo lo conservado hasta el momento sufrió nuevas pérdidas y daños, hasta que finalmente se crea la Biblioteca del Gobierno, que luego se transformaría en el Archivo Histórico de la Provincia.
Esta valiosa institución  fue la primera que a su vez, albergó objetos d donados a concedidos en préstamo por diferentes familias santafesinas. Efectivamente quien era en aquel momento Director del Archivo Histórico Dr. José María Funes, dispuso unas vitrinas para exhibir las llaves del Cabildo, la bandera del batallón 7 de abril y un abanico de Manuela Puig de Echagüe.
Esto y la gestión de un grupo de personas atentas a la temática, consustanciadas además con el espíritu de exaltación nacional propio del momento,
Despertaron el interés de las autoridades. El 10 de septiembre de 1940, el Gobernador Manuel de Iriondo firmó el decreto Nº 892 por el cual se creaba el Museo Histórico Provincial, asignándole como sede la casa colonial construida en 1660, perteneciente a la corona española, luego de Bartolomé Diez de Andino, y en ese momento a sus descendientes.
Llevó tres años la tarea de organizar el Museo para su habilitación, principalmente por falta de fondos, pero gracias a la colaboración de muchas familias santafesinas y a las donaciones de la Compañía de Jesús, se inauguró el 30 de abril de 1943. El acta de fundación fue suscripta, entre otros por el Gobernador de la Provincia Dr. Joaquín Argonz y el Intendente de la ciudad Hugo Freyre. El 1º de mayo de ese mismo año el museo fue visitado por el Presidente de la Nación Dr. Ramón Castillo, por los gobernadores de Entre Ríos, de Santiago del Estero y de La Rioja, así como varios ministros nacionales.
Los directores que estuvieron al frente del museos fueron: José María Funes, (1943 y 1955), Victor Mazzuca (1955-1958), Ricardo Passeggi (1958-1973), Servero Salva (1973-1976), Leo Hillar Puxeddu (1976-1994) y Alicia Talski (desde 1994) 


 EL ACERVO
Descripción para su auto recorrido

El acervo está organizado en ocho salas, que permiten apreciar aspectos políticos, sociales y culturales de la historia nacional y provincial de los siglos XVIII, XIX y XX.
En el ingreso, la Sala I evoca la etapa en que Santa Fe fue tenencia de gobernación de Buenos Aires desde el período colonial hasta 1815. Se informa acerca de la situación de guerra permanente, la condición de Santa Fe como espacio de “frontera” y el inicio de las luchas por la autonomía provincial. Del primer gobernador, don Francisco Antonio Candioti, conocido como “Príncipe de los Gauchos”, se exhibe el apero de montar de plata y oro, y la caja fuerte que le perteneciera.
Pueden apreciarse interesantes testimonios de mobiliario colonial: una silla de mano, un bargueño de madera policromada traído del Alto Perú, perteneciente a la familia Pujol Diez de Andino y una mesa de factura jesuítica del siglo XVIII. Entre las pinturas, el retrato “La Negra y el Niño”, realizado 1873 por la pintora Sor Josefa Díaz y Clusellas 


La Sala II permite abordar la época de los caudillos –primera mitad del siglo XIX - las luchas entre unitarios y federales, y los intentos de construcción de un estado nacional, tales como los tratados interprovinciales previos a la Constitución Nacional de 1853.
Se destacan las pertenencias del Brigadier Estanislao López, pechera, puños, y cinturón de su uniforme de gala; una cigarrera y pastillero confeccionados en rafia y obsequiados por don Juan Manuel de Rosas, en los que se leen las leyendas alusivas a los bandos existentes y al modo de confrontación existente; el facsímil del Tratado del Pilar –cuyo original se encuentra en el museo- y una carta donde se disponen los detalles de ejecución y entierro de Camila O´Gormann durante el gobierno de Rosas.
El encofrado: En un rincón de la habitación, sin revocar, se exhibe parte de la pared original de la casa que muestra la técnica del encofrado, utilizada por los indios en las construcciones de la época: en un armazón realizado en madera se vertía una mezcla de paja, bosta de caballo y tierra, se apisonaba, y cuando se secaba y compactaba, se le retiraba el armazón. 
Como un interesante aporte de la vida cotidiana, se aprecian daguerrotipos familiares, singulares testimonios del siglo XIX, realizados con la técnica creada por Louis Jaques Daguerre en 1829 en Francia, a mitad de camino entre la pintura figurativa y la fotografía 
La Sala III abarca el período comprendido entre 1838 y 1853 -previo a la organización nacional – caracterizado por la fuerte influencia del Gral. Juan Manuel de Rosas y la marcada división entre sus seguidores y adversarios.
Se aprecian retratos de gobernadores: Domingo Cullen, de final trágico; Juan Pablo López (atribuido al pintor Amadeo Gras) hermano de Estanislao, involucrado en las rencillas y circunstancias de las luchas civiles; el Gral. Pascual Echagüe (en gran óleo realizado por Félix Revol) colaborador de Rosas, gestor de importantes realizaciones en la provincia. El retrato de su esposa, doña Manuela Puig de Echagüe realizado por C. Pellegrini constituye también un interesante testimonio de pintura histórica argentina.
Entre los objetos, se destacan una petaca de cuero, floreros isabelinos, el sello utilizado por el gobernador Cullen y un trabuco “naranjero” del siglo XIX.
La Sala IV está dedicada a acontecimientos, ámbitos y personajes vinculados a la organización nacional, en particular al Congreso General Constituyente de 1853 realizado en Santa Fe. Se observan fotografías del antiguo Cabildo–demolido en 1907- sede del Congreso, parte del mobiliario -sillones, la mesa de la Constitución y retratos de congresales, realizados por Antonio Alice ( autor de la obra Los Constituyentes que se contempla el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional)
Se exponen el sello de plata utilizado en las actas del Congreso y el escudo de la provincia, que estuvo en el frontis del Cabildo, fue luego rescatado y donado al museo. Completan la sala los retratos de los diputados por Santa Fe, Juan Francisco Seguí y Manuel Leiva, y las llaves del antiguo cabildo.
La Sala V recuerda las gestiones provinciales posteriores a 1853, una época caracterizada por la fundación de las colonias, la expansión de la frontera, el ferrocarril, los avances que marcaron la transición hacia la provincia moderna. Puede verse el retrato de don Nicasio Oroño, recordado por su espíritu progresista y su impulso a leyes tales como la de Registro Civil; José Gálvez, fundador de la Universidad Provincial de Santa Fe –hoy Universidad Nacional del Litoral- e impulsor del ferrocarril que iba hacia las colonias, y una interesante fotografía de la colocación de la piedra fundamental del puerto de Santa Fe en 1904.
La Sala VI cuya muestra se titula SIGLO XX AYER NOMÁS fue incorporada al museo en el año 2005: nos propone un acercamiento a escenarios, personajes y costumbres del Siglo XX. Puede apreciarse panelearía fotográfica organizada por décadas, cámaras de estudio, discos de pasta y vitrola, medallas recordativas y pequeños objetos de uso personal que evocan a personajes públicos tales como Aldo Tessio y don Carlos Silvestre Begnis.

Retornando al ala sur de la casona, en la Sala VII, dedicada a Vida Cotidiana de antaño, se exhiben objetos de uso decorativo y doméstico, atuendo y mobiliario del siglo XIX, que si bien no son representativos de todo el universo social, permiten conocer ciertos aspectos de la moda y usos de la época. 
Se destacan el pianoforte que perteneció al secretario del General Manuel Belgrano, la platería doméstica, principalmente mates y sahumadores; los abanicos, misales, carnets de baile y peinetones de carey. Entre los elementos ligados a las vivencias diarias, juguetes, morteros, ollas y paila completan la sala. 
La Sala VIII alberga pinturas e imágenes religiosas, tanto de vestir como de bulto; muchas de ellas, como la de San Juan Nepomuceno y San Miguel Arcángel y las tallas de factura indígena de pequeñas dimensiones, fue donadas por la Compañía de Jesús al crearse el museo. .Entre las pinturas expuestas en la sala, se destaca Vidas de Anacoretas, realizada en el siglo XVIII por primer plástico santafesino, el ermitaño Javier de la Rosa. 
Las Salas VII y VIII suelen destinarse a Muestras Temporarias.


RECOMIENDO A LOS ALUMNOS/NAS VISITAR EL MUSEO Y RECORRER LAS SALAS MENCIONADAS. ESTE TEMA SERÁ EVALUADO EN EL EXAMEN FINAL.

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